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lunes, 6 de julio de 2009

Steve Jobs: Wall-E o Iron-Man, por Alf

En estas pasadas semanas, el Hospital Universitario Metodista de Tenessee ha confirmado que Steve Jobs ha recibido un trasplante de hígado. Esto se produce dentro de la baja de seis meses que el propio Steve Jobs había anunciado para intentar recuperarse de un problema "con la asimilación de proteínas" que le habían llevado a un estado famélico que desató todo tipo de rumores, desde un problema anoréxico hasta una enfermedad terminal.

Las comunicaciones de Apple intentan mantener un aire de normalidad, quitando trascendencia o importancia al historial médico de su carismático director general, y los medios de comunicación se hacen (nos hacemos) eco felizmente de su evolución como si sencillamente se hubiera operado de un uñero o quitado un lunar del hombro.




Sin embargo, las cosas han cambiado para todo el mundo. Para los trabajadores de Apple, para Steve Jobs y para el mercado. Veamos por qué.

Un poco de historia:

En el verano de 2004, Steve Jobs fue operado de un cáncer pancreático (Steve Jobs, operado de cáncer), que supuso que extirparan una parte del duodeno y la cabeza de páncreas, como explicamos en el artículo La enfermedad de Steve Jobs desde una perspectiva médica y holística, por Helena Herraiz.

En ese artículo, las diferentes fuentes médicas consultadas coincidían en dos puntos fundamentales:

- Si había necesitado una operación recurriendo a la técnica de Whipple, es que el tamaño de su tumor era ya considerable y ya no se podía recurrir a otros métodos menos invasivos.

- La esperanza de vida media de los operados de cáncer pancreático es de (no es casualidad) alrededor de cinco años (se operó en el verano de 2004 y estamos en el verano de 2009).

Si repasamos la evolución física de Steve Jobs, tal y como hicimos en el artículoAcerca del estado de salud de Steve Jobs, podemos observar que la progresiva pérdida de masa muscular y en general de tono físico era realmente llamativa, inescondible e inexplicable -sin reconocer graves problemas físicos.


En 2008, nuevamente de manera secreta y sólo reconocida a posteriori, Apple comunicó que Steve Jobs se volvió a someter a una operación para intentar corregir su "desarreglo nutricional" a principios de ese año, que evidentemente no tuvo éxito (La salud de Jobs es tan buena que se ha vuelto a operar). Apenas cuatro días después de esos rumores, Jobs llamaba por teléfono a un periodista para -bajo secreto de profesión- revelar que efectivamente se iba a operar y que no se trataba precisamente de un microbio sino de algo bastante más serio (Steve Jobs pone punto final a los comentarios generalizados sobre su salud).

El 5 de Enero de este año 2009, Steve Jobs confirmaba (Carta abierta de Steve Jobs a la comunidad Apple [Actualizado]) que se tomaba un permiso de seis meses para intentar atajar ese "desequilibrio hormonal" (Steve Jobs: "mis problemas de salud son mas complejos de lo que creía"), que al final ha resultado en un hígado que falla y que necesita ser sustituido.

El hospital de Tennessee donde Steve Jobs recibió el trasplante justificó éste diciendo que Steve Jobs era la persona "más enferma" de toda la lista de espera. (Steve Jobs recibe un transplante según el WSJ [Actualizado])No hace falta ver muchos episodios de House para saber que cuando falla el hígado te quedan horas (si no te hacen el trasplante).

El cómo se ha podido orquestar todo para que un "imprevisto" como un trasplante de hígado y su postoperatorio encajen dentro del plazo de seis meses que inicialmente Jobs se había dado es un encaje de bolillos para el que probablemente se necesitan los recursos de que dispone el director general de Apple. Pero eso no es lo importante aquí.

Como decíamos al principio, desde la maquinaria de relaciones públicas de Apple se pretende que todo esto no ha sido más que un pequeño tropezón y que Steve Jobs ha vuelto a su trabajo en Apple como si el empaste molar ya hubiera solidificado. (Steve Jobs está en un excelente estado tras su transplante de hígado)

Pretenden presentar a Steve Jobs como Iron Man, es el mismo, pero con un nuevo hígado. ¿Es una especie de superhombre al que se le pueden ir cambiando piezas y siempre volverá a su puesto de trabajo para seguir guiando a su pueblo a través de las turbulentas aguas del mercado de consumo?

Es evidente que no. Los últimos cinco años le han pasado una factura enorme, cobrándosela, literalmente, en sus propias carnes.

El Steve Jobs que ha vuelto a Apple es un hombre al que han extirpado una gran parte del páncreas, una parte del duodeno y le han cambiado el hígado (que sepamos -la otra cirugía que mencionó en 2008 no ha trascendido). En realidad corre más peligro de acabar pareciéndose al Wall-E del final de película (si no la has visto te la recomendamos encarecidamente, como obra maestra de la animación y del cine), donde, por diversas circunstancias (básicamente salvar a la humanidad) le tienen que sustituir una cantidad considerablemente de piezas.

Además, este periodo de seis meses ha cambiado la percepción de todo el mundo:

Apple

Han trabajado seis meses sin Jobs, con otros jefes y otros estilos. Nada se ha roto (bien es cierto que el periodo de dirección de Steve Jobs abarca -cuando menos- hasta la puesta a la venta de Mac OS X Snow Leopard, y aún quedarán por presentar Final Cut Studio, Logic Studio,...) Esta etapa de dirección sin Jobs fructificará en 2010.

En cualquier caso, Jobs ya no puede llevar las riendas. Puede estar en primera fila, justo al lado del jefe, pero una empresa como Apple no puede estar a expensas de que tenga una recaída, un rechazo, un fallo de otro tipo... Jobs, para la organización, será el consejero de oro, pero ya no puede ser quien tome la decisión última sobre la dirección de la empresa, básicamente porque Apple no puede correr riesgo, y Steve Jobs, en estos momentos, es una persona de alto riesgo.

Ahora que cada jefe de producto ha reivindicado su parcela (estas últimas presentaciones en plan coral, donde cada uno tiene su momento y su estilo) y ha pasado, con mejor o peor suerte la prueba del algodón de la keynote, todos hemos asumido que hay una Apple después de Steve Jobs que no tiene por qué ser diferente a la Apple con Steve Jobs (dejando aparte que perder a Steve Jobs ya es perder mucho, claro).

Steve Jobs

Ya hemos contado cómo ha evolucionado estos cinco últimos años. Como él mismo ha dicho, ha tenido el privilegio de revolucionar tres mercados (en una misma vida): la informática, la música y la telefonía móvil. Es evidente que una persona como Jobs siempre tiene un nuevo objetivo, una nueva meta. Pero está claro que la vida le está dando avisos. Todo tipo de sirenas, luces de alarma y señales de peligro. Tiene que aflojar o esa vida le llevará a la tumba (literalmente).

Siempre tendrá ideas, siempre tendrá planes, siempre tendrá opiniones, siempre querrá presentar la "Next big thing". Pero simplemente, su tiempo se acaba. Tiene una mujer, Laurene (a quien puedes ver con Steve Jobs en unas fotos que publicamos hace menos de un año Salsa Rosa: Los CEOS y sus parejas) con quien lleva casado 15 años, y tienen tres hijos.

En la carta abierta que publicó para comunicar su baja, empezaba la carta con una declaración de principios (del que piensa que tal vez de esté despidiendo):

Por vez primera en una década, dedico la temporada de vacaciones a estar con mi familia en lugar de preparar intensamente la presentación inaugural de la Macworld.

Seis meses de dedicación a la familia, sin salir de casa (ni una solo foto de paparazzi), un trasplante de hígado... ¿Hora de reorganizar las prioridades?

Mercado

El mercado ha visto a Apple sin Steve Jobs y no ha notado nada raro, antes al contrario. Han visto el mismo pulso firme y la misma concentración en mejorar los productos manteniendo el mismo esquema de precios. Ni siquiera nervios por la situación económica mundial (Los inversores no echan en falta a Jobs).

¿Wall-E o Iron Man?

Con 54 años (nació el 24 de febrero de 1955) Steve Jobs ha vivido y hecho lo suficiente como para cambiar sus prioridades. Conociendo su forma de actuar, no nos extrañaría que hubiera vuelto solamente para cumplir su palabra (dije que volvería y aquí estoy) para a continuación comenzar una retirada pausada y discreta que le permita, como a él le gusta, salir por las bambalinas (después de una ronda de aplausos) con la satisfacción de la misión cumplida.

Yo prefiero que se retire con la imagen de Iron Man que no que aguante y aguante hasta que acabe convertido en un Wall-E oxidado y remendado, sombra de sus mejores tiempos.

¿Tú que crees? En cualquier caso, hoy, como hace seis meses, te quedes o te vayas, Namaste Steve.

La ilustración de la hidra de Apple y la de la despedida de Steve las hice para un artículo del 5 de enero de 2009, llamado De Cíclope a Hidra (Hasta la vista Steve...)


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