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jueves, 6 de octubre de 2011

Cinco cualidades que definieron a Steve Jobs


Es impresionante lo que la red se está moviendo durante estas horas en torno a la figura deSteve Jobs. Es el hombre más comentado en Twitter, motivo de múltiples conversaciones en Facebook y en cualquier otro corrillo virtual o real que se produzca durante el día. Incluso los informativos le han dedicado gran parte de su espacio informativo. No es para menos, ¿pero realmente conocemos a Steve Jobs? Es cierto que muchos nos tuvimos la oportunidad de entrevistarlo en persona, es por eso que vamos a realizar un repaso sobre algunas de sus cualidades más sobresalientes que definieron su éxito.

Perfeccionista

Hay multitud de anécdotas que remarcan esta idea. Hace unos días os comentábamos una, y era la llamada que recibió uno de los empleados de Google un domingo por la mañana de parte de Steve. El CEO de Apple le mostraba su preocupación porque en el logo de Google que aparecía en la pantalla del iPhone, el amarillo no se correspondía con el amarillo real de la marca de Mountain View. En seguida puso a todos a trabajar para mejorar ese punto.
Pero no es la única historia que destaca su perfeccionismo. La lista de patentes puestas a su nombre, por ejemplo es otro ejemplo, pues allí se detallan hasta las formas que deben tener las escaleras de cristal de las Apple Stores. O por qué no hablar de la atención especial con la que preparaba las keynotes. Un antiguo empleado de Apple que tuvo la oportunidad de trabajar junto a Steve en la preparación de una de las presentaciones de 2001 pudo probar esta exigencia por el detalle y lo bien hecho. Comenta que toda keynote de Jobs llevaba meses de trabajo con anterioridad. Steve Jobs decidía el tiempo exacto de atención que cada producto recibiría, así como qué y qué no sería mostrado. Los vídeos eran revisados, el material a emplear también, y se producían cambios hasta a pocos días del evento.

Exigente

De la mano de la cualidad anterior, Steve Jobs no solo fue una persona exigente consigo mismo, sino con las personas que le rodeaban. Muchos ex empleados de la compañía han destacado en numerosas ocasiones esta exigencia, que se traducía en un completo seguimiento de sus acciones. Un caso muy particular de ello fue la reunión que mantuvo con los involucrados en el desarrollo de MobileMe (el antiguo servicio de sincronización de Apple ahora sustituido por iCloud) al poco tiempo de ver la luz este producto.
Las primeras impresiones de usuarios y prensa habían sido tan malas por su pobre funcionamiento que Steve Jobs mantuvo una reunión acalorada con el equipo, solicitando que de verdad se pusieran las pilas para que el servicio funcionase tal como habían descrito. Sin duda un hombre con temperamento al que no le importaba presionar a sus empleados para que lo diesen todo.

Visionario

La parte más evidente de Steve Jobs es esta. Claro que fue un visionario. Recordemos, Steve Jobs no fue un inventor, jamás se atribuyó ese honor. Siempre utilizó la frase de Pablo Picasso “los buenos artistas copian, los grandes artistas roban” para referirse a esa visión adelantada para su tiempo. Steve Jobs fue capaz siempre de mirar hacia delante a escenarios imaginarios partiendo de lo que la ingeniería le ofrecía en el presente, y de utilizar todos esos elementos para crear cosas aún mejores.
El smartphone ya estaba inventado, pero Jobs lo puso al nivel de comprensión y utilización necesario para que cualquiera pudiese manejarlo, hasta un niño pequeño. Algo parecido ocurre con el iPad, y qué decir del Macintosh, aunque el ordenador personal ya había iniciado su andadura, fue Steve quien quiso nadar contracorriente convencido de que sería capaz de introducir un ordenador personal en cada casa, sacándolo de su entorno natural en la oficina.

Disciplinado

Steve Jobs era disciplinado porque respondía siempre a una misma rutina decidida, impasible, constante. En una entrevista concedida a los periodistas hace años manifestó un día normal de trabajo. Se levantaba temprano antes de que su familia se despertase para leer informes y correos, luego desayunaba con los suyos para acercarlos luego al colegio, finalmente volvía a casa donde seguía con su tarea o se iba a la oficina. Su trabajo siempre se iba con él, y lo realizaba metódicamente.
Esa disciplina también se imponía a sus empleados en la empresa. Cuando el iPhone salió por primera vez, no más de una docena de persona en la compañía lo había visto en la realidad. ¿Cómo es posible si lo habían desarrollado? Establecía trabajos diferenciados independientes de modo que los ingenieros de software no sabían en qué trabajaban los de hardware y viceversa. Se tenía un estricto control sobre los trabajadores para que no extrajesen nada de sus puestos de trabajo y de vez en cuando incluso se dice que Jobs examinaba los teléfonos de los empleados para saber si tenían el iPhone bloqueado con contraseña.

Valiente

Claro que fue un valiente, el discurso pronunciado en la graduación de la Universidad de Stanford en 2005 lo demuestra. Un hombre que es capaz de luchar contra el cáncer y aún así seguir dando lo mejor de sí, es un valiente que no se acobarda en los momentos difíciles. También lo demostró al salir injustamente de Apple a mediados de los 80, fue un momento que, en sus palabras, siempre agradecerá, pues le enseñó grandes lecciones en la vida. ¿Se quedó encerrado en un cuarto oscuro lamentándose? Ni mucho menos, fundó Next y ayudó a poner a Pixar donde está hoy día.
Solo un valiente es capaz de hacer una keynote con un aspecto desmejorado como la que realizó en abril de este mismo año para presentar el iPad 2 y solo un valiente es capez de irse sin hacer ruido, justamente como lo ha hecho.
Sirva el presente repaso para refrescar la memoria de un hombre que será visto para los años posteriores como un ejemplo a seguir. Si realmente vemos a Steve Jobs como un modelo, entonces imitemos estas cuatro características que contribuyeron a su éxito: exigencia, visión, valentía, disciplina y perfeccionismo.

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